Cuando la Arena Cubrio el Galpon

De Claudia Balinotti

Foto de Cuando la Arena Cubrio el Galpon

Dirección: Claudia Balinotti. Intérpretes: Claudia Balinotti, Mónica Juárez, Mónica Canesa, Emilia Parafioriti, Juan Ruiz, y Mariano Tiribelli

Con producción de El Galpón de las Artes, “Cuando la Arena cubrió el Galpón” es una obra de teatro meta poético que expresa la acción creativa de 17 artistas qué, desde diversos roles, investigaron el universo poético propuesto desde la dirección, por Claudia Balinotti: “Proceso de escritura sobre la arena, texto esparciéndose en ecos. Por minúsculos poros, ese cuerpo tan poco efímero como perenne refracta su poética y respira. Amasijo de displicencia y corrosión contra lo verdadero, el texto dice: nuestros teatros nos paren, nos liberan. La más pequeña fibrilla de arena, puede empujar actos incontrolables, indignados, soltar los juegos nacidos del alma, impugnar el poder que los paraliza. Nuestro amparo era su responsabilidad. Esta libertad ambigua que nos presta el escenario, ensaya, aprende, propone, hace de nuestro presente, un tiempo de esperanza.”

Sin Barreras de Boletería!

Próximas Funciones

Feb 2020

$250,00


Las reservas se abren dos semanas antes de la función.

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¿Cómo llegar?

El Galpón de las Artes esta ubicado en Jujuy 2755, entre Garay y Rawson, Mar del Plata. Reconocerás rápido la sala por el mural en mosaicos del frente, y las luces que brillan sobre el piso de la vereda. La sala cuenta con rampas en ingreso y baños accesibles.

Mapa El Galpón de las Artes

    11 Comentarios sobre “Cuando la Arena Cubrio el Galpon”

    1. Gabriel Cabrejas

      sólo les digo que por fin pudo ver a la compañía completa del Galpón en una obra de su autoría, es decir, de la creatividad de Claudia y en los cuerpos de sus actores.
      Me gustó la versión propia de la reflexión sobre el arte teatral, que ocupa buena parte de las realizaciones de los dramaturgos y directores, desde Pirandello, de nuestros siglos. La unión de teatro conceptual y vanguardia, happening, poesía, actuación parodiada y hazana escenográfica, es un testimonio del compromiso con la belleza, la dedicación, la cultura dramática y la armonía del conjunto.
      Les agradezco de corazón haberme participado del espectáculo, que por lo que sé lleva algunos años de práctica, y es un pequeño clásico marplatense. Felicitaciones a todos y un abrazo fraterno!

    2. Magali Aren

      Intensa, emocionante, conmovedora. Gracias por repensarse, no hay dudas que el público se repiensa junto a ustedes. Miles de aplausos !!!!

    3. Sofia Pat

      Felicitaciones!! Fui a ver la obra la semana pasada. Salí flotando, sin voz de ese encuentro: torbellino de sentires… Decir sin hablar… La función simplemente atropella todos los sentidos dejándolo a uno atónito, estupefacto buscando una palabra que pueda describir ese experienciar y bajarnos a tierra… Solo un neologismo puede nombrar lo que hacen!!! Explosionan las emociones. Gracias

    4. Lica Antonela

      Cuando la arena cubrió el galpón…. hay… Cómo explicar…….. Movimiento………………. te cambien de lugar o no…… las emociones toman el teatro de tal forma que solo existen los sentires…… gracias, gracias, gracias…. maestra… actrices…. actores………… Ire nuevamente a verles…..

    5. Claudia Bonilla Martínez Naar

      Cuando la arena cubrió el galpón” del grupo El Galpón De Las Artes, para mi: Que experiencia vivencial y poética… Después de ver en los últimos dos años muchas muestras… y estar un poco, por los lados dentro del palo… Me encontré allí, esa noche, en el punto perfecto de la experiencia del teatro; y eso, realmente es para agradecer… Que viva el Teatro !!! Gracias gracias gracias Claudia Balinotti y maravilloso grupo, por esta obra y toda la esencia alrededor !!

    6. Roberto De Large

      Recien llegado de ver “Cuando la arena cubrió el galpón” del grupo El Galpón De Las Artes, y tengo que felicitar públicamente al grupo por su apuesta: La plena experiencia poética, sin concesiones, perturbadora, movilizante ( de forma total) y con una altisima dosis de misterio y extrañamiento. Vale la pena destacar la puesta de luces que acompaña el viaje a través del universo personal y a la vez colectivo de Claudia Balinotti y su grupo. Recomiendo, y tiro un secreto: Si quieren “viajar”, siéntense a la derecha de cara al escenario. Para repetir.

    7. Sebastian Dativo

      Cuando la Arena cubrió el Galpón te agarra desprevenido.
      Fui a verla por el placer de ver a compañeros trabajar y terminé emocionado sin saber bien por qué. Y eso no te pasa todos los días.
      Cuando la Arena cubrió el Galpón es una obra para ver varias veces, para ir y sentarse en distinto lugar, para entender cada vez menos. Porque no importa entender nada. Hay que meterse y olvidarse del afuera por un rato, recuperar el ritual de ir al teatro, emanciparse, estar confundido, hacerse preguntas.
      Me gustaría que todos los luneseste lleno el Galpón, que mucha gente vea el pedazo de trabajo que hicieron y que además lo vean ahí mismo, en el mismísimo Galpón, ese que habitó en distintos sitios y recibe tanta garra y tanto empuje desde hace casi 20 años. Y que ahora se desnuda a sí mismo en su propia sala.
      Ver teatro mueve, nutre, hace bien.
      Cuando es teatro hecho por personas que aman el teatro, ni te cuento.
      Un abrazo para todas las personas que hacen al Galpón De Las Artes y muchísimas gracias por seguir pidiéndole a la locura que se quede.

    8. Leopoldo Piazza

      Estuve este lunes y, debo decir, fui partícipe de tan bella propuesta, en la que no hay pasividad, pues envuelve, invita a vivirla, a estar allí, en el acontecer dramático, en esa creacion que nos convidan.
      Gracias, por la audacia en la puesta y la apuesta, por conmover y mover al pensamiento, que inevitablemente devendrá acción, gracias Claudia Balinotti y en Ti a cada uno de los haceedores de tan hermoso encuentro … gracias, porque lo fugaz deja huella …

    9. Claudia Bruschetti

      El martes pasado el Teatro me tomó en cuerpo, mente y espíritu y por un buen rato me dejé habitar por eso que Tato Pavlovsky llamaba “afectación”.
      Una obra que bien podría ser recomendada desde cualquiera de sus aspectos técnicos o estéticos: la dramaturgia, la poética, la elaboración de los personajes, el vestuario, la escenografía, la iluminación… ¡impecable!
      Pero la afectación de quien conecta con lo que transmite “Cuando la arena cubrió el Galpón” supera todo comentario que pudiera limitarse al corto alcance del pensar.
      Es una obra para sentirla desde las vísceras que recuerdan cada instancia individual, grupal, social que dé cuenta de un proceso creador anclado en lo histórico.
      Entrar a la sala es un convite a la implicación, a resonar desde las propias vivencias en las que “el burócrata” internalizado se interpuso cortando las alas del crear, pasando por el latir la historia misma del Galpón, y recorrer las de los colectivos de lxs que unx forma o formó parte y sus procesos históricos de avances y quiebres… y sus alegres potencias entramadas para resistir a las burocracias y volver a tomar vuelo creando con otrxs .
      Gracias de nuevo Claudia y hermosísimo elenco – grupo galponero por convidar tamaña porción de la Magia del Teatro
      Una obra para ver, recomendar, volver a ver, volver a recomendar y poner en diálogo los sentires desde las vivencias histórico-colectivas. ¡A no perdérsela

    10. Gustavo Martincic

      CUANDO LA ARENA CUBRIÓ EL GALPÓN: Una obra para volver a ver. Se junta un texto poético, con una puesta en el espacio novedosa. Una puesta de luces simple, pero pensada y efectiva.
      Hace plantearnos lo junto que está el arte con la política sin llegar a ser partidaria ni panfletaria, sumada a la historia de el GALPÓN DE LAS ARTES.
      Una realidad culturo/teatral que nos toca a todos los teatristas directamente y al público en general.
      Te emociona lo que entendés y sin entender te emociona.
      Para verla, pensar y volver a verla.

    11. Emilia Vidal

      Para expresar una idea o un concepto las fórmulas son simples, en esto el lenguaje se acerca manso y casi nunca nos pone cara fea. Distinto es hablar de una experiencia, una vivencia que no pretende ser explicada, analizada o cercenada de alguna manera, por eso no me refugio (no puedo) en un armado de frases que se puedan comprar por catálogo o extractar sin esfuerzo de una pila de notas críticas. La experiencia NO se transmite, como cada uno de nosotros o de los segundos que creemos contar, es ÚNICA, pero eso ya lo saben ¿no? Así es, por esta razón sólo puedo contar lo sentido, las impresiones y sensaciones que apenas se cruza el umbral del Galpón de las Artes se avivan (aunque se adivinen ya desde afuera).
      Primero quiero decir que esta casa y su obra, así como sus huéspedes y anfitriones tienen un curioso efecto de nido, de cálido entramado y resguardo certero; es entrar a un espacio que se siente propio desde el zócalo hasta el abrazo, incluso aún para aquél que no haya pasado por su vereda amiga.
      ¿Y la obra?, parece una pregunta pero es un reclamo (abreviemos mujer que mucha letra marea y, a veces, no dice nada). Bien, voy a hablar de sensaciones, como las que producen un roce en la piel o los fotones en la retina. “Cuando la Arena cubrió el Galpón” me recibió como un enigma sin respuestas previas, ni siquiera un puñado de opciones posibles de esas que en la transitoriedad de estos tiempos muchos parecen agradecer. No fue el caso, acá hubo que sentir y luego pensar e interpretar, y en este sentido creo, nos permite ser autores. ¿Los personajes reproducen una historia ajena?, si es ajena, ¿cómo es que me resulta conocida? Será como es la vida. Será que, como dije, una explicación redunda porque nuestras grandezas y miserias son siempre las mismas, tanto en el íntimo escenario de nuestra mente humana como en nuestras relaciones diarias y en las representaciones que hacemos de ellas, y vestimos e iluminamos, y prestamos nuestras voces humanas, ¿demasiado humanas?, quizá, pero humanas al fin. Luego, el intelecto insistió en domesticar la experiencia y traducirla al lenguaje conocido, y me encontré con un sabor a muda (a metamorfosis), ese desprenderse de una piel que ya no alcanza para renacer con otra forma y, con suerte y si las alas quieren, conquistar el aire –hábitat bendito del aroma, el gran incitador de emociones– y cumplir el ciclo.
      Tal vez, sea ese teatro vestido de lentejuelas azules y telones rojos, que canta y cuenta, y parece insinuar que para nacer tuvo que parirse a sí mismo. Tal vez, sea ese teatro quién susurra lo escribo.

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